“El sector biotecnológico
cubano, en cierto grado, es como una locomotora dentro de la ciencia y de la
economía del país”
AV DICK
EMANUELSSON
LA HABANA 2014-11-24 / “El año pasado crecimos menos de un 2 %, pero este sector biotecnológico crece más de un 20 % anual con presencia en 57 países diferentes, con el desarrollo de terapias que hoy son únicas en el mundo”.
Quien le
habla es Manuel Raíces, investigador del Centro de Ingeniería Genética y
Biotecnología desde su fundación en el año 1986. Mi nombre es Manuel Raíces, soy
biólogo de profesión y tengo un doctorado en Biología Molecular.
Me atrevo
a decir que soy de los pocos cubanos que sabe esquiar, gracias a la cooperación
tan intensa que mantuve con la bellísima Suecia desde el año 1986, en
cooperación en el tema de la producción de papel por métodos biológicos,
primero con el Instituto STFI de Estocolmo, que dirigía el profesor Carl Eric
Ericsson, al cual envío un gran saludo y está siempre en mi corazón.
Posteriormente
con la Universidad de Uppsala, el Instituto de Bioquímica, en el área de
investigaciones de caracterización bioquímica de las enzimas de los hongos que
degradan materiales lignocelulósicos bajo la dirección del profesor Göran
Pettersson.
Dos
sucesos que en mi vida me marcaron para bien, porque me hizo comprender lo que
se puede decir, la manera de ser nórdica, un amor a la naturaleza formidable, una
amistad que trasciende el tiempo, lo cual lo he podido verificar y además, un
amor impresionante por el cielo azul y los días con sol, que aquí es algo muy
común, pero allá es algo que se extraña.
Esta
cooperación, que se mantuvo a través de la agencia Sarek, que no sé si se
mantiene todavía o no, me atrevo a decir que durante los años 80 y los años
90 fue el periodo de oro para la cooperación académica en varias universidades
y ciudades, por decirlo de cierta manera, entre Uppsala y Cuba, me refiero
directamente a Umeå, Uppsala, Estocolmo y Gotemburgo. También con la
Universidad de Lund.
Existen
personas y grupos de trabajo que tuvieron una relación muy fuerte desde el
punto de vista académico en líneas tan importantes como era el cáncer, el uso
de aplicaciones de los interferones, también el conocimiento por qué los hongos
blancos, en este caso en biotecnología industrial, son tan eficientes
degradando lignina.
Y esta
cooperación marcó una pauta, a mi juicio, muy importante en el conocimiento
académico y científico entre grupos de excelencia de Suecia y de Cuba, entre
otras cosas, porque me atrevo a decir que fue una relación entre iguales.
Se
complementó fuertemente todo el vastísimo conocimiento de investigación básica
que tenía Suecia, sobre todo desde el punto de vista de la bioquímica pura, en
aquel entonces, en diferentes líneas y el conocimiento que ya en aquel momento
se perfilaba como de una gran solidez desde el punto de vista de la ingeniería
genética y la biología molecular de las contrapartes cubanas.
De estos
resultados salieron unas cuantas publicaciones internacionales, salió una gran
amistad que se mantiene en el tiempo y salió la posibilidad de que se pudiera
ver, no como un ejercicio teórico, sino como un resultado concreto y
aterrizado de cómo se podía cooperar en un ambiente muy fructífero entre un
país de altísimo desarrollo, como era Suecia, y un país en vías de desarrollo,
pero con un alto desarrollo en educación y en ciencia, como lo era Cuba.
Cuando la
cooperación con Cuba, Sarek se cerró en el año 1996, si la memoria no me falla,
yo creo que el recuerdo más grato que nos llevamos los científicos cubanos de
esa cooperación fue la tristeza de los dos grupos de que esto no se mantuviera.
Pero lo respetamos y creo que esa llamita que se prendió en aquel entonces todavía
se mantiene.
·
¿Siguen teniendo contacto con los científicos suecos también?
No, en
estos momentos. Uno desarrolla grandes amistades, pero la vida se mueve con un
dinamismo muy grande. “Life has to go on”, como dicen los ingleses o los norteamericanos,
es una realidad.
La
cooperación con los grupos suecos tuvo un elemento muy importante que fue el apoyo del gobierno.
La cooperación, desde el punto de vista académico, pasa por una voluntad
política. Si la voluntad política no existe, los científicos que se mueven en
base a presupuesto, se mueven en base a líneas de trabajo que son muy
dramáticas en un mundo cada vez más competitivo y cada vez más globalizado.
Estos
elementos se vuelven piezas claves en la toma de decisiones y esa época de oro
de los años 80 y de los años 90, en el momento actual, no está. A pesar de eso,
hay líneas muy importantes.
·
¿Qué pasó con la ciencia en Cuba?
La ciencia
en Cuba, que tuvo un enfoque muy dramático desde el punto de vista de no hacer
ciencia básica por desarrollarla, sino por hacer ciencia básica con el
propósito de que esa ciencia básica terminara en un producto terminado, que
terminara entrando en la sociedad cubana, que terminara dando un impacto en
salud considerable, esa ciencia siguió avanzando.
Lo que se
consideraba en los años 80´ y los años 90´ como el embrión o el inicio de un
sector biotecnológico incipiente cubano, que se iba ganando un espacio en la
escala internacional, hoy es un sector formidable y altamente respetado en el
mundo entero.
El sector
biotecnológico cubano, en cierto grado, es como una locomotora dentro de la
ciencia y de la economía del país. Nuestra economía no es una economía sólida,
se conoce. El año pasado crecimos menos de un 2 %, pero este sector
biotecnológico crece más de un 20 % anual con presencia en 57 países
diferentes, con el desarrollo de terapias que hoy son únicas en el mundo.
Y únicas,
estamos hablando inclusive, que no la posee ni la propia Suecia, como es la terapia
para úlceras de pie diabético, que logra cerrar con una alta eficacia úlceras
complejas, que en otro contexto tendrían un criterio de amputación extremadamente
grande, y aquí estas lesiones se cierran con una alta eficacia.
Hay una
línea de investigación en cáncer en estos momentos que es formidable y que tiene productos en
desarrollo y otros productos registrados que parecen de ciencia ficción, pero
obedecen a una realidad, y es la incorporación de toda esta investigación
básica en una línea muy coherente hacia ensayos preclínicos y después ensayos
clínicos que están acercando en estos momentos a más de ocho proyectos de
investigación en cáncer, a resultados que posiblemente estén registrados y
a disposición de miles de personas, no solamente cubanas, sino del mundo
entero, que se puedan beneficiar con ella antes del 2022.